Sé de mi pasado y mi presente, mas mi futuro es la parte de mi
existencia que ignoro. Sin embargo, tengo la posibilidad y facultad de decidir
y propiciar su mejor advenimiento. Para eso es necesario estar consciente de que tengo que enfrentar y vencer adversidades internas, propias de la condición humana, como la
tensión emocional, los pensamientos negativos, las incertidumbres, miedos en
sus diversas formas, prejuicios propios y ajenos, la falta de confianza en sí
mismo, y externas, como la mentalidad negativa del otro.
Yo decido si me quedo instalado y muero anquilosado en mi postura cómoda
y conocida, pero sin cambio, es decir, sin desarrollo, o sencillamente me lazo
detrás de lo que quiero con una visión de futuro clara y encaminada a la realización de la misión a la que estoy
llamado.
Hoy día estamos abocados a un pacto educativo y nuestra sociedad
necesita de ciudadanos decididos a generar una revolución educativa que
transforme positivamente todas sus estructuras y, solamente con la confianza en
sí mismos de que podemos, sabiendo lo que queremos, con una mentalidad
positiva, objetivos y estrategias claras alcanzaremos la meta propuesta a
lograr en nuestro sistema educativo.
No es cuestión de saber y decir que podemos mejorar, cambiar, sino de
actuar. Pasar de la teoría a la práctica, de la palabra a la acción. Todo
depende de nuestros esquemas mentales, de nuestros pensamientos y nuestra
actitud frente a la realidad educativa que vivimos.
Basta con que me atreva a salir de mi zona de confort como docente y ya
habré empezado a ganar un cambio para bien de la colectividad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario