Sábado, 10/05/14
Iniciamos con
un video con un mensaje religioso y la acostumbrada oración para poner la
jornada del día en manos de Dios. La sociedad y el mundo necesitan ciudadanos
de valor.
Inmediatamente
pasamos a discutir cuatro preguntas fundamentales a responder antes de integrar
las TIC en el proceso educativo:
Primero, en
cuanto a las competencias, ¿Cuales
son los objetivos finales con respecto al dominio técnico de los estudiantes?
Se pretende fundamentalmente el desarrollo en ellos de las habilidades para
buscar, seleccionar información, capacidad de evaluar críticamente la
información, capacidad de usar razonablemente la tecnología y, el apresto, es
decir, cómo esas herramientas tecnológicas me van a ayudar en el proceso educativo.
Segundo, en
lo tocante a la planificación, ¿Cómo
los dispositivos de los que dispongo contribuyen al logro de las competencias
que hemos descrito anteriormente? Si no se
tiene un plan definido sería inútil su integración. No se logra nada. En
materia educativa, las TIC no deben jugar un rol de “pertenencias, posesiones”,
sino medios y recursos que se adquieren para un uso educativo determinado
orientado por un plan especifico. No es lo
mismo comprar un ordenador para simplemente poseerlo, que comprarlo para usarlo,
darle utilidad, hacer que desempeñe la función para la cual fue hecho.
Tercero, en
lo que respecta a la formación, ¿Qué
desarrollo profesional necesitará el personal docente para enfrentarse exitosamente
a esta nueva situación y ayudar al alumno a alcanzar las competencias antes
mencionadas? Sencillamente no basta ser un profesional de la informática. El
docente debe ser formado en otras áreas de conocimiento. Integrar en su
formación saberes sobre educación, el manejo y uso de las tecnologías,
pedagogía y didáctica, otras afines.
Cuarto, en lo
concerniente a la evaluación, ¿Qué
datos debemos recoger para seguir el progreso de nuestro proyecto y nuestras
iniciativas? ¿Cómo nos vamos a autoevaluar? Con políticas claras. Es preciso
considerar el cómo las TIC van
incidiendo en la mejora del proceso de aprendizaje. Una evaluación diagnóstica, procesual,
final, integral y evitando caer en la politización del proyecto.
Las TIC y la
formación docente deben ir de la mano. El docente debe preocuparse por formarse.
El ejemplo es la mejor estrategia para incentivar a los demás. No es que lo
quiera saber todo, sería lo ideal, sino tener las competencias básicas en el
área tecnológica para que por medio de las TIC pueda apoyar su práctica en la
competencia en la que se destaca.
Tenemos que
superar el tradicionalismo por el desfase que existe con relación a la nueva
organización social y sus necesidades intelectuales. Debe cambiar el cómo se
forma al docente y cómo éste forma a su alumno. De lo contrario seguiremos
reproduciendo el analfabetismo y la brecha digital. El docente necesita
conocer, manejar y usar adecuadamente las TIC.
Los males que
vemos en la educación actual son consecuencias del mal funcionamiento del
sistema. Es necesaria una transformación en nuestra forma de pensar. La
realidad se impone. Tenemos la opción de formarnos y adaptarnos, o quedarnos
fuera de combate.
Las TIC
tienen cuatro dimensiones ante la formación docente a considerar: Instrumental,
se refiere a la posibilidad de poder usar la tecnología con conocimiento
práctico. Cognitivo, utilidad de forma inteligente, es decir, con un por qué y
para qué. Actitudinal, es la actitud positiva frente a ellas. Están y vamos a
implementarlas en nuestra cotidianidad educativa. Política, que analiza y hace
comprender la simplicidad política, arraigo económico y social que representa.
Hace denotar la necesitad de aplicarlas por su utilidad.
También es
indispensable considera las fases de incorporación de las TIC en el proceso
educativo. La fase uno corresponde al equipamiento o dotación con la
herramientas requeridas. La fase dos contempla la capacitación tecnológica, es
decir, docentes con las competencias para el manejo tecnológico básico. Considerar
que este punto demanda de formadores competentes. La fase tres enfatiza la
capacidad pedagógica de los docentes y, por último, la capacidad evaluativa.
Para la parte
de la jornada vespertina se desarrolló el trabajo en equipo mediante la
estrategia de la exposición con la que dos grupos tuvieron la oportunidad de compartir
con toda la clase los temas: Las nuevas tecnologías y, la informática y la
educación contenidos en el material didáctico del módulo.
Es un hecho
que tenemos que ir superando la tecnofobia, es decir, la actitud de huir de la
tecnología y, poco a poco, ir ganado terreno en la tecnofilia o simpatía por la
tecnología. Tenemos que pasar de la “moda tecnológica” a la utilidad práctica
educativa de las TIC. Cada vez que avancen, entonces, nosotros replantear su
uso.
Las
tecnologías nos ayudan a vivir mejor y la característica de la convergencia de
los medios tecnológicos en un mismo dispositivo nos facilita aún más su uso. No
perdamos la gran oportunidad que tenemos a nuestro alcance para mejorar nuestra
práctica educativa.
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