lunes, 12 de mayo de 2014

Bitácora de Contenido Tercera Clase


Sábado, 10/05/14

Iniciamos con un video con un mensaje religioso y la acostumbrada oración para poner la jornada del día en manos de Dios. La sociedad y el mundo necesitan ciudadanos de valor.
Inmediatamente pasamos a discutir cuatro preguntas fundamentales a responder antes de integrar las TIC en el proceso educativo:

Primero, en cuanto a las competencias, ¿Cuales son los objetivos finales con respecto al dominio técnico de los estudiantes? Se pretende fundamentalmente el desarrollo en ellos de las habilidades para buscar, seleccionar información, capacidad de evaluar críticamente la información, capacidad de usar razonablemente la tecnología y, el apresto, es decir, cómo esas herramientas tecnológicas me van a ayudar en el proceso educativo.

Segundo, en lo tocante a la planificación, ¿Cómo los dispositivos de los que dispongo contribuyen al logro de las competencias que hemos descrito anteriormente? Si no se tiene un plan definido sería inútil su integración. No se logra nada. En materia educativa, las TIC no deben jugar un rol de “pertenencias, posesiones”, sino medios y recursos que se adquieren para un uso educativo determinado orientado por un plan especifico. No es lo mismo comprar un ordenador para simplemente poseerlo, que comprarlo para usarlo, darle utilidad, hacer que desempeñe la función para la cual fue hecho.

Tercero, en lo que respecta a la formación, ¿Qué desarrollo profesional necesitará el personal docente para enfrentarse exitosamente a esta nueva situación y ayudar al alumno a alcanzar las competencias antes mencionadas? Sencillamente no basta ser un profesional de la informática. El docente debe ser formado en otras áreas de conocimiento. Integrar en su formación saberes sobre educación, el manejo y uso de las tecnologías, pedagogía y didáctica, otras afines.

Cuarto, en lo concerniente a la evaluación, ¿Qué datos debemos recoger para seguir el progreso de nuestro proyecto y nuestras iniciativas? ¿Cómo nos vamos a autoevaluar? Con políticas claras. Es preciso considerar el cómo las TIC van incidiendo en la mejora del proceso de aprendizaje. Una evaluación diagnóstica, procesual, final, integral y evitando caer en la politización del proyecto.

Las TIC y la formación docente deben ir de la mano. El docente debe preocuparse por formarse. El ejemplo es la mejor estrategia para incentivar a los demás. No es que lo quiera saber todo, sería lo ideal, sino tener las competencias básicas en el área tecnológica para que por medio de las TIC pueda apoyar su práctica en la competencia en la que se destaca.

Tenemos que superar el tradicionalismo por el desfase que existe con relación a la nueva organización social y sus necesidades intelectuales. Debe cambiar el cómo se forma al docente y cómo éste forma a su alumno. De lo contrario seguiremos reproduciendo el analfabetismo y la brecha digital. El docente necesita conocer, manejar y usar adecuadamente las TIC.

Los males que vemos en la educación actual son consecuencias del mal funcionamiento del sistema. Es necesaria una transformación en nuestra forma de pensar. La realidad se impone. Tenemos la opción de formarnos y adaptarnos, o quedarnos fuera de combate.

Las TIC tienen cuatro dimensiones ante la formación docente a considerar: Instrumental, se refiere a la posibilidad de poder usar la tecnología con conocimiento práctico. Cognitivo, utilidad de forma inteligente, es decir, con un por qué y para qué. Actitudinal, es la actitud positiva frente a ellas. Están y vamos a implementarlas en nuestra cotidianidad educativa. Política, que analiza y hace comprender la simplicidad política, arraigo económico y social que representa. Hace denotar la necesitad de aplicarlas por su utilidad.

También es indispensable considera las fases de incorporación de las TIC en el proceso educativo. La fase uno corresponde al equipamiento o dotación con la herramientas requeridas. La fase dos contempla la capacitación tecnológica, es decir, docentes con las competencias para el manejo tecnológico básico. Considerar que este punto demanda de formadores competentes. La fase tres enfatiza la capacidad pedagógica de los docentes y, por último, la capacidad evaluativa.

Para la parte de la jornada vespertina se desarrolló el trabajo en equipo mediante la estrategia de la exposición con la que dos grupos tuvieron la oportunidad de compartir con toda la clase los temas: Las nuevas tecnologías y, la informática y la educación contenidos en el material didáctico del módulo.
Es un hecho que tenemos que ir superando la tecnofobia, es decir, la actitud de huir de la tecnología y, poco a poco, ir ganado terreno en la tecnofilia o simpatía por la tecnología. Tenemos que pasar de la “moda tecnológica” a la utilidad práctica educativa de las TIC. Cada vez que avancen, entonces, nosotros replantear su uso.


Las tecnologías nos ayudan a vivir mejor y la característica de la convergencia de los medios tecnológicos en un mismo dispositivo nos facilita aún más su uso. No perdamos la gran oportunidad que tenemos a nuestro alcance para mejorar nuestra práctica educativa.

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