Sábado,
26/04/14
Tecnología
Educativa ha sido en esta ocasión la última asignatura impartida del programa Habilitación
Docente.
Metodología general simplificada.
El
facilitador diseñó la metodología constructivista combinando salón de clase
(teoría) y espacio virtual desde la casa (práctica).
Al
inicio de la primera clase disponíamos de un blog oficial (hadulave.blogspot.com) creado por el
facilitador y donde él publicaría las tareas (actividades) a desarrollarse
durante el módulo. Como diría Aristóteles: Lo
que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo.
La
creación de un blog personal para publicar los contenidos de cada clase y las
demás producciones personales asignadas.
Un blog grupal para interactuar con la comunidad educativa del programa.
Contenido reflexivo.
Entre los aspectos tratados fue muy oportuna la interacción
sobre la finalidad de la tecnología
vista como un instrumento valioso, estrategia activa y atractiva para mejorar
el sistema educativo. Debemos incentivarla. Lo importante es saber qué hacen
los estudiantes con la misma. La tecnología es un medio, no un
sustituto del docente.
Sería
un error pensar que la tecnología es mala. No es así. No tenemos que tenerle
miedo ni prohibir a nuestros discentes que la usen. Es inerte por sí misma, es
decir, sin actividad propia, sin movimiento, inútil. Lo que podría ser malo es
lo que nosotros decidamos hacer con ella en determinada circunstancia.
La
tecnología está hecha, sólo hace falta usarla correctamente para que cumpla con
su rol. Introducirla en el centro educativo con propósitos adecuados y que nos
permitan crecer como seres humanos. Tenemos el imperativo de hacer converger la
tecnología y la educación para ayudar también a disminuir el índice de
deserción escolar y la desmotivación. Tener en cuenta
que sería un error centrar todo en ella y obviar
la capacidad y talentos humanos. Ella es simplemente un medio educativo.
Como
docentes no tenemos que ser expertos en tecnología, sino expertos en lo que
hacemos. No somos ¨sabelotodo¨. Sencillamente facilitamos, guiamos el proceso
de aprendizaje. El
amor a lo que hacemos es un ingrediente esencial.
Definimos la educación como un proceso de
socialización entre los individuos. Cumple con cuatro roles que son: en la dimensión
individual (aceptación y tolerancia de los demás), cultural (asumir la cultura
propia y ajena), económica (ayuda en la preparación para la vida productiva) y
social (el hombre vive en sociedad, tiene que aprender a convivir).
La
educación busca la realización, formación, plenitud del ser humano con todas
sus potencialidades, capacidades y habilidades. De ello se tiene que del
profesional docente se espera mucho más que de cualquier otro. Formar a un ser
humano es una actividad compleja, pero edificante y de importancia singular.
Al
tratar lo relacionado a los elementos que
integran el sistema educativo se puso de manifiesto que tanto el docente como el alumno juegan un papel como actores dentro del proceso de aprendizaje y en el sistema educativo. No es cuestión de
enseñar sino de aprender. El conocimiento no se transmite, se crea, se
construye. En ese mismo orden debemos centrar la educación en alguien que aprende,
no en alguien que enseña, propio del tradicionalismo educativo que surgió con
la revolución industrial y que en su momento respondió a
las circunstancias de la época, pero que ya no es adaptable al mundo
contemporáneo.
Desde esta
primera facilitación es ya para mí evidente que con el manejo y uso adecuado de
las TIC se trasciende el muro del espacio áulico y la frontera del tiempo para
entrar en ambiente de aprendizaje significativo en todo momento y lugar.
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